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Entrevista del semanario alemán Die Zeit online con el Ministro Adjunto Niels Annen.

Niels Annen, Secretario de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el Bundestag

Niels Annen, Secretario de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el Bundestag, © dpa

30.07.2018 - Artículo

La violencia y la represión alcanzan niveles inéditos desde la dictadura
 

La violencia y la represión alcanzan niveles inéditos desde la dictadura

 

Entrevista del semanario alemán Die Zeit online con el Ministro Adjunto Niels Annen.

 

Señor Annen, usted es uno de los pocos políticos alemanes que hasta ahora se ha pronunciado acerca de la crisis en Nicaragua. Ya en las primeras semanas mostró usted su preocupación a través de Twitter. ¿Cómo estima la situación actual?

En el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores vemos con gran preocupación la situación en el país. En estas últimas semanas nos llegan noticias a diario sobre una violencia y una represión sin precedentes desde los decenios de la dictadura. A ello se añade que desde mi experiencia personal no se trata de una crisis más entre las muchas otras que lamentablemente existen. Mi relación con el país es especial. En mi juventud yo era uno de los que relacionaban Nicaragua con la esperanza de un modelo social más justo. Desde aquellos tiempos, mi ciudad natal, Hamburgo, está unida a la segunda ciudad más grande de Nicaragua, León, por un estrecho y activo hermanamiento. Conozco personalmente a una parte de los actores y por eso la situación me afecta especialmente.

Hasta el momento el Gobierno Federal ha sido cauteloso con las críticas al Gobierno. No se ha hablado en ningún momento de represión, sino de violencia. ¿Cómo es que usted habla ahora de manera más explícita?

El asesinato de más de trescientas personas lo ha hecho necesario. Lo último que hemos sabido es que se ha atacado en repetidas ocasiones a miembros de la Iglesia católica que tienen el cometido de actuar como mediadores en el marco del diálogo nacional entre el Gobierno y la opositora Alianza Cívica. Esto me ha conmocionado aún más. El Gobierno tiene que velar por la protección de la población y no debe menoscabar la función mediadora de la Iglesia.

En tan solo tres meses un país pacífico se ha transformado en un país de los horrores. ¿Cree que declaraciones como las suyas pueden cambiar algo en Nicaragua?

Naturalmente tenemos que ser realistas a la hora de evaluar nuestra influencia. Pero en Managua se toma nota precisa de cómo se comporta la comunidad internacional y cómo se pronuncia al respecto justamente un país como Alemania, que comparte historia con Nicaragua. Por cierto, en su última resolución sobre Nicaragua, la Organización de los Estados Americanos (OEA) ha condenado firmemente la violencia y la violación de los derechos humanos. Esto demuestra que los demás Estados americanos también esperan que el Gobierno de Nicaragua proteja a sus ciudadanos y se tome en serio el diálogo nacional.

Al principio eran muchos los que tenían puestas sus esperanzas en las conversaciones, en el diálogo nacional organizado por la Iglesia católica. Pero por el momento, este ha fracasado. En su opinión, ¿qué se tendría que hacer ahora?

Por el bien de la población nicaragüense, es importante que ahora todos los implicados prosigan el diálogo nacional con determinación. De hecho, todas las partes tienen que mostrarse abiertas a participar en conversaciones constructivas. La oposición también tendrá que aceptar que los sandinistas en el Gobierno forman parte de este proceso.

El fin de semana pasado, el Secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, habló también sobre imponer sanciones a Nicaragua. ¿Qué papel puede desempeñar el Gobierno alemán en la solución del conflicto?

Teniendo en cuenta la carga negativa del papel que desempeñaron en Nicaragua históricamente, a los Estados Unidos de América les convendría mantenerse más bien al margen. Alemania continuará apoyando tanto el proceso de diálogo como a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su labor de esclarecer las injusticias cometidas. Lo hacemos en estrecha coordinación con la Unión Europea y otros socios. Asimismo es importante poder mostrar dentro del país que aquellos que se impliquen en una solución pacífica se verán envueltos en una impresionante ola de solidaridad; también, ni que decir tiene, de la sociedad civil alemana.

AA, Traducción por Laura Cwiertnia, julio 2018

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