Willkommen auf den Seiten des Auswärtigen Amts

“Tenemos que buscar la cercanía con América Latina"

Mexico, Mexico City, Palace of Fine Arts

Mexico, Mexico City, Palace of Fine Arts, © chromorange

02.10.2018 - Artículo

De Niels Annen,
Secretario de Estado Parlamentario
en el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania

La política exterior actual de Alemania está marcada por un reflejo multilateral. La razón detrás de ello no proviene únicamente de una elección de valores deliberada, sino que tiene, ante todo, raíces históricas: Alemania se benefició particularmente del multilateralismo. Fue el multilateralismo el que nos regresó a la comunidad internacional después del delirante autoaislamiento en la época del nacionalsocialismo. A través del Consejo Europeo, la Unión Europea y sus predecesores, así como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y las Naciones Unidas, pudimos reencontrar nuestro lugar en la comunidad internacional. Sin la "Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa" (CSCE) y su institucionalización en la OSCE, no se hubiera podido alcanzar ni la resolución del conflicto entre el Este y el Oeste, ni la reunificación de Alemania. La economía de exportación alemana no hubiera sido tan exitosa por tanto tiempo sin las reglas del régimen comercial multilateral. Es así que le debemos mucho al multilateralismo y, por lo tanto, tenemos un gran interés en mantenerlo.

Lamentablemente, los signos de nuestro tiempo no ofrecen una buena perspectiva para el multilateralismo: Es perceptible cómo el régimen comercial basado en normas es sometido a una presión cada vez mayor, y el escepticismo ante las estructuras multilaterales crece. Sobre todo el enfoque en los intereses particulares hace que los principios básicos de la cooperación internacional se erosionen, y que el conjunto de valores y roles de la comunidad internacional cambie. Sin embargo, ¿quién asume la responsabilidad por la comunidad internacional de valores cuando el papel precursor global de los Estados Unidos es cuestionado a causa del paradigma “America First”? ¿Cómo debemos reaccionar ante la retirada de acuerdos internacionales, ya sea el acuerdo sobre el cambio climático o el acuerdo nuclear con Irán, y cómo ante medidas proteccionistas unilaterales?

En este contexto, surgen grandes expectativas en la política exterior alemana. Estas expectativas son, en primera instancia, una oportunidad. Para nosotros, se trata de fortalecer nuestros instrumentos diplomáticos y de explotar su diversidad. Toda continuidad requiere también de ser valiente, de salir al escenario mundial con nuevas ideas, de asumir responsabilidad por una comunidad de valores en la que recae una gran confianza. Con nuestra postulación para ocupar un puesto como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, dejamos claro que estamos dispuestos a asumir más responsabilidad. A pesar de la necesidad de reformarla, la ONU sigue teniendo el único formato legitimado que puede contribuir a la seguridad internacional de forma exhaustiva y sostenible, y que tiene en cuenta el compromiso de conceder la prioridad a la labor política. El diálogo y la diplomacia son para nosotros, en un contexto multilateral, el primer medio a elegir. Tenemos que darle prioridad al mantenimiento de la paz, la resolución de conflictos y la prevención civil de crisis, y no a una burda demostración de poder.

Necesitamos aliados fuertes para reforzar nuestro compromiso con la paz y la seguridad en el mundo, para trabajar por valores comunes y defender juntos la importancia del derecho internacional. Estoy plenamente convencido de que la búsqueda de aspectos comunes siempre valdrá la pena.

Nuestros amigos –cuya importancia estratégica como socios de intereses afines nos gusta subestimar en la opinión pública– son América Latina y el Caribe. Desde una perspectiva de política exterior, parecería –a primera vista– que la región es menos importante para Alemania. Nosotros no esperamos recibir olas de migrantes o refugiados provenientes de allá; no esperamos un auge económico, ni enfrentamientos bélicos, ni una política de alianzas errática. Da la impresión de que no hay factores de expulsión o atracción que centren la mirada de la política exterior de Alemania en el continente. Y, sin embargo, ¿no podríamos decidirnos a pensar más en potenciales en materia de política exterior, en lugar de aferrarnos al modo de crisis constante?

Muchos países en Centroamérica y Sudamérica se encuentran en procesos de cambio radicales en el ámbito social, económico y político. Como ninguna otra región, América Latina tendría las mejores condiciones para adoptar un papel más importante en el orden global. Hay pocos factores externos que pudieran impedir tal ascenso. En su lugar, la región lucha contra desafíos internos como la corrupción, el exceso de violencia y la desigualdad. Si América Latina sabe aprovechar el momento del presente ciclo electoral extraordinario; si sabe superar en un inicio los desafíos políticos internos y sabe transformarse de un caudillismo a una cultura política objetiva, entonces se podría seguir desarrollando el gran potencial de la región.

Tenemos que buscar la cercanía con América Latina. Esto no solo le concierne a Alemania, sino a toda la Unión Europea. Para poder resolver las grandes cuestiones globales sobre el futuro, tenemos que tener a América Latina de nuestro lado. Es el interés de todos que una región, cuyos votos en la Asamblea General de la ONU ascienden a 30% y, en su mayoría, empatan con nuestra visión del mundo, adopte un papel internacional activo. Para poder estrechar aún más la relación con América Latina y el Caribe, la Unión Europea necesita una manera de proceder común y una voz europea común dentro de una política de seguridad y una política exterior europeas más desarrolladas. Desde luego que la Unión Europea aboga ya hoy –como ningún otro conjunto de Estados– por la paz, la cooperación y el diálogo; y lucha contra el proteccionismo, el aislacionismo y el nacionalismo. Sin embargo, solo podrá defender de modo eficaz sus valores e intereses a nivel internacional si actúa de forma unida y se mantiene firme ante cualquier intento de desestabilización. Ya hemos demostrado que podemos lograr hablar con una sola voz cuando el caso realmente lo amerita. Tanto en las negociaciones del Brexit como en la clara posición europea sobre el Acuerdo de París o en la declaración conjunta de los países del E3 (Alemania, Francia, Inglaterra) sobre la retirada de los EUA del acuerdo nuclear con Irán, demostramos una actitud firme que se percibe y se toma en serio en todo el mundo.


Esta es una traducción de la entrevista que salió en verano 2018 en la revista BUSINESS & DIPLOMACY, Sommer 2018:

https://www.business-diplomacy.de/ausgaben/sommer-2018/


Inicio de página