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Alemania y América Latina: Buscando soluciones sustentables a problemas comunes

BEDT

BEDT, © dpa

15.06.2018 - Artículo


Durante el Berlin Energy Transition Dialogue (BETD) de este año –el principal evento alemán sobre transición energética, auspiciado por el Gobierno Federal y celebrado en el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores (AA)– uno de los cuestionamientos de las discusiones tuvo que ver con cómo Alemania podría hacer frente a los retos derivados de su transformación energética. El diálogo sostenido con los países de América Latina y el intercambio de oportunidades, fueron considerados vitales para establecer y continuar una agenda estratégica en dicho tema.

En un contexto en el que el clima se encuentra en primer plano a nivel mundial y ante un eventual cambio geopolítico, la región latinoamericana ha tomado relevancia en la política energética internacional de Alemania. Proyectos con países latinoamericanos y caribeños, colaboración en el seno de organismos y foros internacionales, programas regionales e incluso alianzas estratégicas, son algunos de los ejemplos de la actividad alemana en la región. Éstos, no sólo buscan acercar a nuestros países, pero también aprender de las experiencias y de los intereses compartidos en los ámbitos energético y climático.

La Energiewende alemana llegó para quedarse

Aus Windenergie wird Wasserstoff
Aus Windenergie wird Wasserstoff© dpa


Con la firma del Plan de Acción Climática 2050 en noviembre de 2016, Alemania demostró su compromiso contra el cambio climático y sentó las bases para cumplir con el Acuerdo de París. El objetivo es simple, aunque no por ello menos importante. Como una de las naciones industrializadas, Alemania busca reducir como mínimo en un 55 por ciento sus emisiones hacia 2030 (con base en los niveles de 1990), así como lograr prácticamente la neutralidad en carbono al largo plazo. La reestructuración del sector energético es, por ende, piedra angular del plan, al ser este uno de los principales contribuyentes a las emisiones globales de CO2.

A través la transición energética alemana o Energiewende, Alemania le apuesta a las energías renovables y busca terminar de manera gradual con la generación de energía a partir de los combustibles fósiles. Una comisión para el crecimiento, el cambio estructural y el desarrollo regional se encargaría de establecer las medidas necesarias para lograrlo. Desde una perspectiva intragubernamental y multiactor, la colaboración entre ministerios federales, autoridades locales, sindicatos, comunidad científica e industria buscaría definir este año una serie de instrumentos de política pública y de financiamiento para reducir hacia 2030, por ejemplo, entre 49 y 51 por ciento las emisiones de la industria; 66 y 67 por ciento aquellas del sector de construcción; y entre 40 y un 42 por ciento las del sector de transporte.

Si bien las metas podrían sufrir cambios, es importante tener en cuenta la relevancia de las energías renovables en este proceso de transformación. Las energías solar fotovoltaica y eólica se ven como la columna vertebral de la estrategia, al ser fuentes cuyo costo competitivo actual da pie a nuevas inversiones y, por lo tanto, a innovación. Aunque es necesario recordar que la incorporación de renovables de manera repentina podría representar un reto para el suministro energético, la reorganización del sector –que Alemania busca realizar– traería mayor flexibilidad e incentivaría la desconexión entre crecimiento económico y emisiones de gases de efecto invernadero.

Otro punto que vale la pena destacar sobre la Energiewende es el apoyo de la población. Según el Barómetro de Sustentabilidad Social de 2017, el 88 por ciento de la ciudadanía alemana aprueba la transición energética, tomando en cuenta diferentes niveles educativos, de ingreso, así como preferencias políticas. Una basta mayoría (el 75 por ciento) le gustaría formar parte activa de la estrategia y casi dos tercios de los alemanes apoya el abandono gradual del carbón en la generación de energía.

Solarenergie
Solarenergie© dpa

Un solo país no puede lograr acabar con el cambio climático, por más que quisiera. Al ser este un problema global de responsabilidades comunes pero diferenciadas, la transformación de los sistemas energéticos está sucediendo también en otros países alrededor del mundo. La inversión global en renovables supera cada año la meta anterior. La capacidad de generación a partir de dichas fuentes también ha aumentado, mientras que el costo de las energías limpias continúa cayendo, abriendo paso a nuevos actores y modelos de mercado.  Al ser la transición energética una prioridad para el pueblo alemán, es de esperarse que la relación hacia el exterior tenga como bandera la sustentabilidad.

Lo mejor de la transición alemana en América Latina

En los últimos años, Alemania ha decido fomentar el intercambio de experiencias con otros países e impulsar proyectos de cooperación técnica, científica y financiera con naciones emergentes que rindan frutos tanto para Alemania como para el país receptor de la cooperación. En el caso de América Latina, se ha priorizado desde el 2010 el desarrollo de competencias, el impulso de medidas conjuntas, el establecimiento de asociaciones estratégicas, la producción y el consumo cuidadosos y sostenibles, la responsabilidad empresarial y el trabajo en red.

Por ejemplo, el Banco Alemán de Desarrollo (KfW) destinó en 2017 el 15 por cierto de su financiamiento la región; ha propiciado en conjunto con el Bando de Desarrollo de América Latina (CAF) fondos para proyectos de energías renovables, eficiencia energética y protección ambiental industrial.

Alemania asiste a México –a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) y la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ)– en la introducción de calentadores solares de agua en viviendas, la utilización de plantas solares fotovoltaicas a gran escala, el aprovechamiento energético de residuos urbanos y medidas de eficiencia energética a través de redes de aprendizaje en la industria. Por otro lado, con Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, Alemania colaboró en la generación de cursos educativos y de capacitación para tomadores de decisiones, específicamente en energías renovables y eficiencia.

En el ámbito de la cooperación triangular, con un Fondo regional único en su tipo en el mundo, Alemania ha promovido temas de relevancia global sobre medioambiente, energía, clima y gobernanza. Algunos de los ejemplos que resumen el éxito de este fondo regional incluyen el establecimiento de un Centro de Tecnologías Ambientales (CTA) en el Perú. Esto, como parte de un programa de cooperación triangular Brasil-Perú-Alemania para la formación de expertos en calidad del aire, eficiencia energética y energías renovables. Un programa con los miembros de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) que buscó la difusión de buenas prácticas en el desarrollo de un programa ambiental. Finalmente, un proyecto con México en beneficio principalmente de Centroamérica y el Caribe para el desarrollo de vivienda energéticamente eficiente y el estudio del cambio climático.

Las alianzas energéticas y climáticas

Al nos ser Alemania el único país que se enfrenta a retos en su transición energética en el marco de las metas de acción climática, el diálogo con otros países se ha visto fortalecido con intercambios a través de mecanismos de cooperación bilateral. Alianzas estratégicas sobre energía y clima son ejemplos de ello.

Por iniciativa del Ministerio Federal de Asuntos Económicos y Energía (BMWi), en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMU), el Ministerio de Relaciones Exteriores Exteriores (AA) e instituciones alemanas como la GIZ y la Agencia Alemana de Energía (dena), alianzas energéticas con México y Brasil ahora son una realidad. Su objetivo es potenciar los intercambios de experiencias, brindar un marco de colaboración con la industria e inversionistas, así como desarrollar soluciones a las barreras del mercado.

En el caso de Brasil, el enfoque es en renovables (energía hidráulica, solar, eólica y biomasa) y en la creación de un plan de eficiencia energética. Por otro lado, en el caso de México, se busca cooperar en la liberalización del mercado energético, en la integración de renovables al sistema, en medidas de eficiencia y en una mayor transparencia del sector. En ambos casos, visitas y misiones, así como discusiones a nivel técnico y político han sido clave para su éxito. Finalmente, aún en el campo de la sustentabilidad, Alemania y México cuentan con una alianza de cambio climático financiada, principalmente, por el BMU bajo el portafolio de proyectos de mitigación, adaptación, deforestación-degradación y biodiversidad, de la Iniciativa Internacional de Protección del Clima (IKI).

En suma, América Latina es visto por Alemania como esencial para la protección climática y la transición energética globales. La presencia de Alemania en el la región a través de su cooperación internacional en temas de sustentabilidad ha permitido la transferencia de conocimientos y mejores prácticas. Sin embargo, esto no es exclusivamente unidireccional, sino todo lo contrario. Dado que los retos son comunes y las responsabilidades compartidas, Alemania tiene ahora socios latinoamericanos que conjuntadamente podrán apalancar el desarrollo de nuevos mercados y facilitar escenarios o laboratorios propicios para innovar.

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Rodrigo Jimenez Silva es internacionalista mexicano y candidato a Maestro en Políticas Públicas por la Hertie School of Governance de Berlín. Ha trabajado en temas de cooperación internacional del sector energético entre México y Alemania. Cuenta con experiencia en el seno y en colaboración con organismos internacionales. Síguelo en Twitter en @jimenezroy

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